Pensando ambientalmente, un libro que invita a comprender la vida como totalidad - UAO

El Programa Editorial de la Universidad Autónoma de Occidente presenta el libro Pensando ambientalmente: de las críticas al sistema a las posibilidades de cambio, del profesor Hernando Uribe Castro, Coordinador del Grupo de Investigación en Conflictos y Organizaciones.

En la publicación, Uribe describe cómo las prácticas de cada individuo pueden afectar de manera progresiva el escenario de la vida planetaria, debido al consumo y desecho de recursos naturales limitados, explotándolos de una manera totalmente insostenible, lo cual genera una deuda ecológica auspiciada por las grandes corporaciones.

Para el autor, la importancia de generar conciencia ambiental se logra mediante un nuevo esquema epistemológico, que se ha venido denominando como una epistemología ambiental. Esta se basa en el respeto por el ambiente y las personas, generando así una transformación para la construcción de un mundo más ecológico.

A continuación presentamos la entrevista con Hernando Uribe, quien nos cuenta cómo fue el proceso de escritura del libro y cuáles son las temáticas y argumentos que aborda.

 

1. ¿Cuál es el tema central de la publicación?

El tema central es la reflexión sobre la dimensión ambiental del planeta y el papel que los seres humanos hemos desempeñado frente a ella. Este es un libro que invita al lector a comprender que más allá de la humanidad, se encuentra la vida como totalidad. Como lo expresa claramente la bióloga Lynn Margulis, los seres humanos vivimos sumidos en un egocentrismo de especie. Hemos creído, porque así nos lo han enseñado, que el planeta Tierra se hizo solo para el ser humano. Y este egocentrismo de especie ha conducido a que no reconozcamos la compleja trama de la vida. Ante este panorama tan desolador se hace necesario la reflexión, el pensamiento, pero también la acción, por encaminar el comportamiento, el acto y la acción humana hacia la sustentabilidad y el respeto por toda la trama de vida planetaria. Como lo expresaba en una de mis columnas de opinión publicada hace exactamente un año, “somos una especie humana, entretenida y en camino a la destrucción”. Somos una diminuta parte de la existencia cósmica.

2. ¿Cómo fue el proceso de investigación e indagación que derivó en la escritura del libro?

El libro resulta de un proceso extenso y complejo. Involucra tanto la experiencia vivida en los diferentes proyectos de investigación que fueron realizados a lo largo de 12 años por el Grupo de Investigación en Conflictos y Organizaciones de la Universidad Autónoma de Occidente, así como mis primeros años en el doctorado en Ciencias Ambientales de la Universidad del Valle. Como podrá observar el lector, en esta obra se encuentran un conjunto de reflexiones que involucran distintos tipos de campos del conocimiento, como un todo ordenado, organizado. Las cuestiones ambientales son transversales a la experiencia humana, y por supuesto, al campo de conocimiento y de saberes. La reflexión aportada por los profesores del doctorado en los distintos cursos, las conversaciones con mis estudiantes de pregrado y maestría, las discusiones con mi directora de tesis doctoral, la Ph.D. Aceneth Perafán, y el proceso investigativo para este proyecto, fueron centrales a la hora de plantear y plasmar las ideas expuestas en el libro.

3. ¿Cuál es el pensamiento ambiental que predomina el mundo actual y cuál es su posición al respecto?

Actualmente no existe un pensamiento ambiental único. Aunque sin duda, a lo largo de las últimas décadas se ha impuesto, por las lógicas del capitalismo global, la idea de que este mundo es inacabable, que el calentamiento planetario no existe y que nuestro planeta aguanta con las acciones irresponsables de los seres humanos. Este tipo de planteamiento ha conducido a que no solo se justifique la acción humana que únicamente valora la ganancia económica como verdad total, sino también a que se niegue la desestabilización del equilibrio planetario. Esto lo ejemplifica hoy en día, claramente, el presidente Donald Trump en los Estados Unidos, quien niega el calentamiento global. Esto es lamentable, porque no se escucha ni se atiende a los llamados que científicos, ambientalistas y comunidades locales, muchas de ellas ancestrales, están haciendo con respecto a la destrucción de los ecosistemas. Hoy muchas comunidades a lo largo y ancho de los territorios están viviendo en carne propia la destrucción de sus ríos, bosques, fuentes de agua, y de la naturaleza en general.

4. Usted propone la incorporación de otro marco mental y reflexivo para comprender el sistema viviente, ¿en qué consiste esta propuesta?

La propuesta consiste en interesarse por identificar, conocer y comprender las condiciones de vida humana del presente, como son las desigualdades sociales, las injusticias ambientales, el derroche del consumismo, los grandes proyectos destructores de naturaleza, y las políticas que afectan las comunidades empobrecidas y vulnerables. Debemos entender que la riqueza de una nación en un lugar implica el empobrecimiento de otra. La exacerbada acumulación de riqueza de unos cuantos implica la miseria y la pobreza de la gran mayoría. Todo esto, que funciona como un sistema, debe ser parte del análisis crítico, riguroso y pensante. La propuesta también apunta a observar cómo estas problemáticas inciden en la trama de la vida humana, así como en la trama de vida planetaria. Es necesario tener en cuenta que las lógicas del reduccionismo económico destruyen la diversidad de la vida.

Esta situación de comprensión profunda, crítica, analítica, conduce a la búsqueda de soluciones que requieren de la participación propia, pero también del colectivo social. Por ello, los movimientos sociales, ecológicos y ambientales son importantes, porque no solo comprenden la situación de crisis, sino que también proponen acciones y exigen a los gobiernos tomar medidas apropiadas y respetuosas con la naturaleza.

A veces creemos que con educación se transforma esta realidad. Pero no hacemos nada si las bases de esta educación son producidas, exigidas y reglamentadas por las corporaciones a través de los gobiernos. Se requiere otro esquema de educación, que no haga de los seres humanos solo un batallón para el trabajo y la vida reducida al dinero, sino que forme seres humanos reflexivos, pensantes y respetuosos de la naturaleza, de los otros humanos y de las otras especies.

5. ¿Qué autores ha consultado para realizar el marco conceptual y teórico de su obra?

En este libro aparecen referencias centrales como los planteamientos de L. Margulis, H. Maturana, J. Lovelook, E. Leff, J. Capra, J. Carrizosa y A. Maya, entre otros. Pero además de estas referencias, el marco conceptual y teórico es amplio, porque, como se podrá dar cuenta el lector, las ciencias ambientales son transversales, interdisciplinarias y complejas. Sabemos que el conocimiento se dividió en ciencias naturales, sociales y humanas, pero la ciencia en realidad es un todo. Es importante decir que la ciencia no es la única en generar conocimientos. También están los saberes ancestrales, comunitarios y populares. En las ciencias ambientales consideramos que no es suficiente con el conocimiento disciplinado y científico; también se requiere de los saberes comunitarios y ancestrales. Este es un libro de reflexiones, y cada reflexión está conectada al entramado explicativo. La bibliografía de la obra evidencia distintos autores de diversos campos de conocimiento.

6. ¿Qué criterios tuvo en cuenta para definir los capítulos y temáticas de la publicación?

Los criterios fueron la necesidad de ingresar al conocimiento de la construcción de vida en el planeta. Se recurre a la simbiogénesis, la autopoiesis, a la teoría Gaia y a los planteamientos de las epistemologías emergentes del saber propio. Todo ello para comprender el complejo entramado de la vida que se construyó por largos periodos de tiempo.

Por ello, el libro se divide en tres partes bien definidas: el primer apartado tiene que ver con la dimensión de la construcción de las condiciones de vida para habitar el planeta a lo largo del tiempo. Trata de mostrar el complejo proceso de la formación de la vida en la Tierra. En la segunda sección aparecen las repercusiones de las acciones humanas, cuyas consecuencias han afectado los ecosistemas y la diversidad. Y la tercera parte plantea aquellas posibilidades y esperanzas con las que contamos desde la ciencia, las comunidades y los movimientos sociales, no solo para enfrentar a aquellas fuerzas de poder que están interesadas en mantener el mundo en ruta del desastre, sino también para construir alternativas que planteen hacer del planeta Tierra un lugar más sustentable, una mejor casa para todos.

7. ¿A qué grupo de lectores va dirigida la obra?

Deseo expresar que este no es un libro de un lenguaje técnico ni de grandes posturas filosóficas, sino que es un libro que trata de plasmar unos hechos del modo más claro posible para que sea entendido por el lector que lo tiene en sus manos. Cuando lo escribí pensé en mis estudiantes de universidad, indistintamente del nivel de estudio, sea pregrado o posgrado. Pero luego percibí que podía ser leído, además, por las comunidades, los académicos, los intelectuales, los políticos.

Es un libro que invita a la vida, a vivir en equilibrio y fraternidad con los otros seres humanos y con la naturaleza. Al fin y al cabo somos parte de ella, del entramado de la vida que se ha construido por millones de años. El destruirla es destruir el nicho de vida de muchas especies y el nuestro. De modo que esta obra exhorta a pensar, a reflexionar. Esté en acuerdo o no conmigo, este trabajo espera que se continúe con el debate. No es última palabra y no espera serlo. Son simplemente una serie de reflexiones que desde mi apreciación deben ser parte de las conversaciones y reflexiones humanas.